La prueba en una línea
Convertí cada cuota en probabilidad implícita dividiendo 1 por la cuota, y sumá todos los resultados posibles. Si el total es menor que 1, hay surebet. Con 2,10 y 2,10 la suma es 0,952: hay margen. Con 1,90 y 1,90 la suma es 1,053, y ahí el que gana es la casa.
Cómo repartir la apuesta
La parte que va a cada lado es su probabilidad implícita dividida por la suma total. En el ejemplo de 2,10 y 2,10, es mitad y mitad. Cuando las cuotas son distintas, el reparto también: a la cuota más baja le toca más dinero, porque paga menos por unidad.

Un ejemplo completo
Cuotas de 2,30 y 1,95 en casas distintas. Las probabilidades implícitas son 0,435 y 0,513, y suman 0,948. Sobre 10.000 pesos van 4.588 al primer lado y 5.412 al segundo. Gane cualquiera de los dos, cobrás cerca de 10.552: el margen es la diferencia contra los 10.000 que pusiste.
El margen realista
Las surebets grandes casi no existen: cuando aparecen suele ser por un error que se corrige en minutos. Lo habitual son márgenes chicos, y con márgenes chicos cualquier detalle se los come: una comisión, un límite de apuesta, un tipo de cambio o una demora en el segundo click.
Los riesgos que la calculadora no muestra
Que la segunda apuesta no entre y quedes expuesto a un solo lado. Que la casa anule por error de cuota. Que te limiten la cuenta, que es lo que suele pasar cuando el patrón se vuelve evidente. Y el riesgo de reglas: no todas las casas resuelven igual un partido suspendido.
Para qué sirve entender la cuenta igual
Aunque no vivas del arbitraje, la misma cuenta te dice cuánto margen te está cobrando una casa y cuál paga mejor el mercado que querés jugar. Es la herramienta más simple para dejar de apostar a ciegas contra el precio.