Las cinco que sí
Tiros a favor y en contra, y sobre todo su calidad medida en xG. Ocasiones claras generadas y concedidas. Córners, que hablan de presión sostenida. Faltas y tarjetas, útiles en sus propios mercados. Y minutos de posesión en el último tercio, que separa al que tiene la pelota del que la tiene donde importa.
Las cuatro que no
La racha de victorias, que ya está en el precio. El historial de enfrentamientos de hace cinco años, con otros planteles. La posesión total, que puede ser pura circulación estéril. Y el promedio de goles a secas, sin distinguir si el equipo genera o si le regalan.

El orden importa
Primero el contexto: qué se juega cada equipo y con qué plantel llega. Segundo, el proceso: xG y ocasiones en una ventana de diez o quince partidos. Tercero, el mercado: hacia dónde se movió la cuota. Y último, la decisión. Al revés, la estadística se usa para justificar lo que ya querías apostar.
Local y visitante no se promedian
Un equipo puede generar mucho en casa y desaparecer afuera. Promediar las dos condiciones borra justo la información que servía. Lo mismo con la superficie, el clima y los viajes largos en competiciones continentales.
Tamaño de muestra: el filtro silencioso
Con cinco partidos no hay nada. Con diez empieza a haber señal en las métricas de proceso. Con menos de eso, cualquier conclusión es una historia contada con números. Y en ligas que arrancan, lo honesto es esperar y no forzar un pronóstico.
Cómo lo hace un modelo
Un modelo estadístico hace esto mismo pero sin cansarse y sin preferencias: mira todas las variables, en todas las ventanas, y compara contra el precio. Después publica su probabilidad. Ese es el trabajo que hace la IA de la portada, gratis y con historial visible.